Sobre la felicidad

¿Quieres ser feliz? Si quieres… ¡puedes!

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Párate a pensar y a observar a las personas y, sobretodo, obsérvate a ti mismo. Observa cómo solemos tener sensaciones parecidas, comportamientos parecidos… cómo buscamos, sin darnos cuenta, cualquier cosa en nuestras vidas que nos lleve a sentir el estado en el que estamos acostumbrados a vivir (por ejemplo, la química adictiva de la que habla Joe Dispenza en el artículo que podéis encontrar al final de este escrito*). Observa cómo inconscientemente parece que nos invada la necesidad de sentirnos de la forma a la que estamos acostumbrados a sentirnos. En muchas ocasiones nos sentimos enfadados, tristes, nerviosos, irritables, amargados, intranquilos… a veces lo que está pasando, aunque en muchas ocasiones no seamos conscientes, es que casi no conocemos sensaciones agradables (alegría, felicidad, amor, tranquilidad, paz…) o  simplemente, aun conociéndolas, no estamos acostumbrados a que éstas ocupen un alto porcentaje de nuestras vidas por lo que automáticamente, y sin darnos cuenta, llevamos nuestra atención a aquello que, de todo nuestro alrededor, nos cree ese estado de ansiedad, enfado, nerviosismo, irritabilidad o tristeza con el que estamos acostumbrados a vivir.

Os explico dos ejemplos prácticos que suceden a diario, entre muchos otros:

Ejemplo 1:                                                  

Pongamos el caso de una pareja que suele discutir mucho o que su estado “normal” es estar en tensión, en conflicto, discutiendo, enfadados… o en otros tantos estados negativos.

Imagínate que el novio (Carlos) se desvive por ella (Ana)  pero resulta que Ana no está bien consigo misma. Por mucho que Carlos ponga de su parte, se esfuerce e intente hacer las cosas bien y aprenda de los errores, Ana casi siempre se enfada. Cuando no es por una cosa es por otra, suele estar preocupada, angustiada, tensa, irritable… no está acostumbrada a ser feliz. Probablemente lo que le esté sucediendo a Ana es que de forma constante, inconsciente y automática dirige su atención a todo lo negativo que pueda existir o que pueda imaginar de su entorno. Por ejemplo, imagina que un día Carlos y Ana pasan una mañana increíble, Carlos cree que su relación va muy bien y se siente feliz pero “de repente” por la tarde, sin saber por qué, la cabeza  de Ana empieza a irse del momento presente y, aunque en la mayoría de ocasiones ni siquiera se lo transmita a Carlos y quizá no lo sepa ni ella misma, su cabeza se va a buscar algo que le “duela”, va a fijar su atención en pensamientos que le provoquen ese estado con el que está acostumbrada a vivir, esa ansiedad… (recordando ese día en que Carlos llegó tarde, pensando en esa compañera tan guapa e inteligente de trabajo que tiene y que le provoca celos, pensando en que ayer Carlos no le hizo el suficiente caso, imaginándose que pueda dejarle de querer, temiendo qué sucederá en un futuro con él…) en lugar de disfrutar ese día que tiene oportunidad de vivir tan feliz con Carlos.

Ejemplo 2:

Imagina un jefe o un cliente que siempre se queja, que siempre está enfadado o malhumorado. Por mucho que el empleado y el proveedor aprendan a trabajar bien e intenten satisfacer las demandas de su jefe y de su cliente, respectivamente, adaptándose a sus exigencias, observan que éstos siempre se quejan de algo, siempre ven el lado negativo de las cosas, siempre atacan… Probablemente lo que le esté sucediendo a tu jefe o a tu cliente es que están acostumbrados a estar enfadados e irritables, no conocen muchos otros estados… de forma automática e inconsciente su atención va a todo lo negativo que les rodea hasta que acaban encontrando (o sino imaginando) un motivo que les lleve a ese estado negativo de enfado, de malhumor… con el que están habituados a vivir.

Muchas veces, nuestros pensamientos nos llevan a sentir estados insoportables (nerviosismo, apatía, tristeza, intranquilidad…) e intentamos evitar o esconder los pensamientos que nos provocan esos estados que no soportamos (aunque muchas veces ni seamos conscientes) con acciones como: comer compulsivamente, tomar drogas, comprar cosas constantemente, tener obsesiones sin sentido racional, beber alcohol, enfadarnos con alguien innecesariamente, etc.

¿Cómo solucionarlo?

Si eres Ana, el jefe o el cliente…

¿Estás pensando? ¡STOP! Detente, obsérvate, averigua qué estás pensando y dónde está tu atención, cómo te sientes y si ves que lo que piensas te hace sentir mal o enfadar, reconduce tu atención una y otra vez hasta que pienses en positivo y te sientas bien de forma automática. A base de detectar tus pensamientos de forma consciente irá perdiendo fuerza el “hábito” antiguo de dirigir la atención a lo negativo e irá cogiendo fuerza el nuevo hábito que irás adquiriendo, que será el hábito que conscientemente hayas decidido tener. ¡Instaura nuevos hábitos! Detecta si tu mente está bien programada y si ves que no es así o que quieres mejorar… ¡empieza a reprogramarla! ¡Es posible! Haz consciente lo inconsciente, racionalízalo y decide cómo quieras que sea tu vida, qué tipos de pensamientos quieres tener, qué sensaciones quieres sentir… hasta que lo consigas y, sobretodo, no olvides la constancia y la persistencia pues son esenciales para provocar un cambio real. Como dijo Aristóteles, “toda virtud es un hábito, una costumbre que se adquiere mediante la reiteración de actos semejantes”.

Nos pasamos el día entero pensando, no malgastes tu vida con pensamientos que no te favorecen. A veces no somos capaces de dejar de pensar y permitir que nuestra mente descanse. En ese caso, decide en qué cosas positivas y que te hagan sentir feliz quieres invertir tu energía y tiempo y camina en esa dirección. Si te caes, te levantas y lo vuelves a intentar una y otra vez ya que no tienes nada que perder… ¡sólo puedes ganar! y la ganancia que puedes tener es lo más grande que pueda existir… ¡Tu propia vida!

¡Detente, obsérvate y recondúcete tantas veces como sea necesario!

Recuerda… ¡existe una vida mejor y tú también puedes tenerla!

Aquí os dejo un vídeo donde podréis comprobar cómo nuestra atención puede hacer que nos perdamos muchas cosas que suceden a nuestro alrededor: http://www.youtube.com/watch?v=IGTZhtNsqFU

* Artículo de Joe Dispenza recomendado: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20130109/54358915819/la-contra-joe-dispenza.html#ixzz2JpjDO8Rz

¡Empecemos a elegir de forma consciente a qué le prestamos atención! ¡Yo elijo ser feliz! ¿y tú?

María Gilabert Hernando

 

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